La vocación un llamado a disfrutar la tarea que elegimos


"Todo ser humano tiene en su interior, en su alma, un sonido bajito, su nota, que es la singularidad de su ser, su esencia. Si el sonido de sus actos no coincide con esa nota, la persona no puede ser feliz" (Sofía Prokoffieva)


Los profesionales de EPP pensamos que cada ser humano es propietario de un don, de una capacidad, de una cualidad que ha recibido. La tarea humana consiste en descubrir, profundizar y desarrollar ese don, para usarlo en beneficio del despliegue personal y del bien común.

Como padres, educadores u orientadores nuestro principal objetivo consiste en ayudar a los hijos, alumnos u orientados, en la búsqueda y descubrimiento de ese potencial, del “llamado” o “vocación”.
Todos tenemos una vocación o quizás varias. Si bien nadie diseño una carrera u ocupación a la medida de nuestra vocación, es importante descubrir “ese sonido bajito”, don, talento, que se relaciona con el gusto y la práctica de una actividad.
La vocación no está siempre a la vista, no se devela de una vez y para siempre, supone descubrimientos paulatinos, acompañados de dudas y contradicciones.

Adherimos a las palabras de Guillermo Rivelis “La vocación, no se resuelve en una elección, se descubre y se construye a lo largo de la vida”. Es por ello que a medida que se transita el camino, aparecen nuevas necesidades que conllevan nuevas elecciones.

La elección de una carrera u ocupación, implica atravesar un proceso en el que se conjugan los intereses, el don, las capacidades y características de la personalidad de cada individuo, que junto a la oferta académica actual y la realidad laboral van definiendo esa “vocación”.

En nuestra práctica profesional, vemos con frecuencia ciertas características que se repiten en los jóvenes.

Ejemplo de alguna de ella:

  • La tendencia a tomar decisiones desde la urgencia y la inmediatez sin que medie el suficiente proceso de reflexión; la escasa tolerancia a la frustración;

  • En algunos hiperexigencia y preocupación excesiva; en otros hay desconexión emocional y esperan que alguien les diga que elegir;

  • Dificultades para separarse de los padres y decidirse a armar su propio proyecto de vida responsabilizándose por el mismo;

  • Dificultades para pasar de la fantasía, que ayuda a la exploración, a la concreción de acciones para el logro del objetivo ;

  • La imposibilidad para jerarquizar en el aprendizaje y en la vida cotidiana, como si todo valiera lo mismo.

Como Orientadores Vocacionales acompañamos a quienes nos consultan para definir su proyecto profesional, teniendo en cuenta que durante el proceso, el orientado dará lugar a su propia subjetividad y creatividad, él es el protagonista. Es el momento de articular la razón, la emoción y la reflexión

Como seres humanos estamos obligados a elegir permanentemente, creemos que en los Procesos de Orientación Vocacional no solo se elige una “carrera”, sino que también se aprende a elegir, conocimiento que podremos poner en práctica cada vez que tengamos que optar.

Clr y Orientadora Vocacional Victoria Dussaut