Enseñar a nuestros hijos a tolerar la frustración los fortalece


La frustración es un sentimiento que forma parte del desarrollo humano saludable, por tanto los chicos deben ir aprendiendo desde muy pequeños que no todos los deseos pueden ser satisfechos y para algunos casos, habrá que esperar. Si evitamos las gratificaciones excesivas el niño podrá aprender gradualmente a tolerar la frustración.

Cuando los padres son demasiados sobreprotectores y no permiten que el niño aprenda a resolver sus problemas, difícilmente éste adquirirá la necesaria tolerancia a la frustración y cuando se le presenten obstáculos que le impidan satisfacer todos sus deseos, se encontrara sin los recursos necesarios. Algunos padres pueden echar a perder la seguridad que sus hijos tienen en sí mismos y inhibir su habilidad para arriesgarse y vencer obstáculos.

Cuando un bebé oye los sonidos de un juguete brillante y colorido, sus sentidos e intereses se despiertan. Así surgen sentimientos de curiosidad y de deseo. Si sus intentos por alcanzar el juguete tienen éxito, aprenderá que puede actuar para satisfacer su curiosidad y su deseo. Pero si no lo logra aprenderá a tolerar la frustración de desear algo y no poder tenerlo, y se esforzará por conseguirlo o aceptará que eso no es posible. Si en cambio, facilitamos por demás alcanzándole el juguete para evitarle el esfuerzo que el mismo tiene que realizar, estaríamos echando a perder el despliegue de sus recursos y la confianza en sí mismo que tiene que comenzar a desarrollarse desde sus primeros meses de vida, continuarse durante toda la infancia y reforzarse de una manera especial en la adolescencia.

En nuestra práctica profesional en EPP, tanto desde la psicoterapia como desde la Orientación Vocacional, vemos características que se repiten en muchos jóvenes de hoy:

  • Confunden deseos con necesidades
  • Creen que tienen que obtener todo lo que quieren y por ello exigen, ordenan e insisten para que se satisfagan sus deseos a toda costa.
  • Creen que es necesario y natural que la vida sea siempre fácil y cómoda.
  • Creen que cualquier dificultad, demora, o fracaso es insoportable

"Estas son particularidades de los chicos sin entrenamiento adecuado para la transitar momentos frustrantes, No es posible educar sin frustración. Alentamos a los papas a que no teman enseñarles a sus hijos a tolerar las frustraciones, a lo largo de la vida se encontraran con muchísimos momentos en los que el deseo no podrá ser satisfecho"

"El hombre feliz no es el hombre que ríe, sino aquel cuya alma, llena de alegría y de confianza, se sobrepone y es superior a los acontecimientos".

Seneca